Cuando los peques empiezan en la guardería o en el cole suele ser un momento de mucho miedo y cierta preocupación, tanto para ellos como para los papás. A veces los niños, en el momento de la separación, lloran mucho, y esto puede asustar, o podemos tener dudas sobre si es normal que ocurra.
Hay ciertos miedos que son evolutivos en la infancia, es decir, que son universales y que tienen una función adaptativa, ¡miedos normales! Relacionado con esto, en el primer año de vida los niños tienen un gran miedo ante los extraños, y hasta los 6 años, un miedo muy común es el temor a la separación de los padres. Por lo tanto, sí, es normal, que un niño llore los primeros días de cole.
¿Por qué decimos que estos miedos son adaptativos?
Porque ayudan a sobrevivir. Para la supervivencia los niños necesitan un adulto que les cuide y que cubra sus necesidades. Esto lo hacen las figuras de apego. Si se separan de las figuras que los cuidan, la supervivencia no está garantizada. No pueden predecir que les vayan a dar de comer, que les vayan a calmar, que les vayan a cuidar…
Las mamás y los papás, desde que nace el niño, incluso durante la etapa perinatal, crean un vínculo con su hijo, llamado vínculo seguro, mostrándose disponibles, respondiendo a las necesidades tanto físicas como emocionales del pequeño; crean de este modo una seguridad, por ello el niño puede manifestar miedo o desconsuelo al separarse sus padres de él. Bien cierto es, que dicho llanto desconsolado será algo temporal, siempre y cuando el vinculo sea positivo, es decir, seguro.
Y … ¿esto como mejora?
Estos miedos, además de con la maduración, se superan con el aprendizaje. Está bien que los niños vayan a la guardería, que vayan al colegio, con otros niños. Es bueno y necesario para ellos. Y va a estar muy bien que sepan que, al salir, o al llegar a casa, los papás van a estar para escucharlos, volviendo a ser atendidos por ellos, ya que son sus refugios seguros.
Aprenderán que pueden “separarse” de ellos sin que suponga un peligro, que van a estar a salvo. Aprenderán a socializar con otros niños, satisfaciendo sus necesidades básicas de interacción. Y sabrán que sus papás seguirán estando ahí, aunque no sea físicamente a lo largo del todo el día.
Crearán una representación mental donde sus padres están para ellos y, gracias a esto, será mucho más fácil que vivan experiencias positivas con una sensación de seguridad. Jugarán y explorarán en la guardería o en el colegio con otros niños.
Por lo tanto, mamás y papás, si vuestro hijo se queda un poco triste o temeroso en el cole, no os preocupéis, sobre todo si luego se queda tranquilo disfrutando de sus amiguitos.
Sandra Caseiro López
Psicóloga colaboradora del Gabiente Psicología y +