Las familias saludables, tienen una jerarquía en la que los padres, poseen la mayor parte del poder. En una jerarquía sana los niños/as respetan el poder de los padres y les ven como proveedores de consuelo. Las familias a las que les falta una jerarquía apropiada experimentan más conflictos. Esto hace que los niños/as sean incapaces de confiar en sus padres y por lo tanto no buscarán consuelo en ellos ni los respetarán.
Sería bueno que el niño interiorizara:
YO SOY EL PEQUEÑO, TÚ ERES EL GRANDE Y YO PUEDO CONTAR CONTIGO.
Beatriz Millán Coira Psicóloga sanitaria Profesora de educación primaria Directora de Gabinete Psicología y +