La Cannabis Sativa es el nombre científico de la planta de la marihuana. Se cultiva desde hace siglos. Su fibra ha sido muy utilizada para la fabricación de cuerdas y tejidos y, en algunas culturas se ha utilizado también durante generaciones con fines supuestamente terapéuticos o medicinales.

Su utilización como droga en Europa no tiene tantos años. Se consume principalmente en forma de porros, elaborados con las hojas y las flores secas de la planta (marihuana) o, sobre todo, con la mezcla de tabaco y resina de la planta que se adquiere en forma de tabletas o bolas (hachís). El THC (tetrahidrocannabinol) es el principal componente que actúa sobre el cerebro del consumidor y, por lo general, se encuentra en una mayor concentración en el hachís que en la marihuana.

EL consumo de cannabis puede perjudicar tu salud de muchas maneras:

  • Los efectos se suman normalmente a los del tabaco ya que, por lo general, se consume fumando porros preparados con las dos sustancias.
  • Posee sustancias carcinógenas (provocadoras del cáncer).
  • Bronquitis.
  • Enfisema pulmonar.
  • Problemas cardiovasculares.
  • Conjuntivitis.
  • Produce efectos en el sistema nervioso, dañando el tejido cerebral. Estos efectos son especialmente importantes cuando el consumidor es una persona joven, cuyo cerebro está en proceso de maduración.
  • Problemas de memoria, atención, concentración, coordinación, o ralentización del pensamiento.
  • Sensación, casi permanente, de estar cansado o falto de energía.
  • Su consumo puede favorecer la aparición de determinados trastornos mentales graves, como la esquizofrenia.

Su consumo continuado puede producir trastornos de ansiedad y depresión, problemas familiares, dificultades académicas, bajo rendimiento académico o problemas legales.

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