Las emociones son reacciones naturales que tenemos todas las personas. Existen cinco emociones básicas: la tristeza, el enfado, el miedo, el asco y la alegría.

A veces pensamos que hay emociones “buenas” como la alegría y “malas” como el enfado, pero lo cierto es que todas son saludables. Todas las emociones tienen una función y es la de traernos un mensaje. Son las mensajeras de una necesidad que podemos tener, son nuestros sensores para entender el mundo y a nosotros mismos. Por ejemplo, el enfado nos puede decir que algo va mal, que hay algo que nos molesta, que quizás necesitamos marcar un límite. El enfado nos protege.

Por ello, es importante no catalogarlas como “positivas” y “negativas” ya que todas ellas son saludables para nosotros, aunque a veces pueda ser desagradable sentirlas.

Cuando le damos un espacio a la emoción y la validamos (la aceptamos, no la juzgamos, nos permitimos sentirla y escucharla…), la emoción fluye.

Sin embargo, cuando intentamos evitar sentir la emoción porque no nos gusta, o cuando nos invalidamos porque pensamos que no tenemos derecho a sentirnos así, no le estamos dando ese espacio. Así, la emoción y la necesidad que trae consigo quedan bloqueadas, de esta manera no fluye.

Debemos tener en cuenta, por lo tanto, que todas las emociones son saludables y todas tienen su función.

Sandra Caseiro López

Psicóloga colaboradora del Gabinete Psicología y +

Parte 1

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