Muchos estudios realizados han demostrado que la terapia cognitiva basada en mindfulness puede ayudar no solo a combatir la depresión sino a evitar que vuelva a aparecer en el futuro. Esto es debido a que la depresión no es un trastorno del cerebro o de la química cerebral, sino un patrón de comportamiento, un modo de actuar y de pensar con el que reacciona una persona cuando en su vida aparecen determinadas circunstancias o sucesos adversos que suelen implicar la pérdida de algo valioso para esa persona. Pero estos modos de reaccionar pueden cambiarse, aprendiendo nuevos patrones de comportamiento, nuevos modos de ver la realidad y nuevos modos de relacionarse tanto con nuestra realidad como con nuestros propios estados mentales y emocionales. Y en esto último se centra especialmente el mindfulness que, unido a técnicas conductuales (más centradas en comportamientos nuevos que puedes aprender) y cognitivas (que te enseñan nuevos modos de pensar e interpreta la realidad), pueden aportar a una persona todo un arsenal de nuevos modos de reaccionar ante sus circunstancias vitales (en vez de reaccionar con ese patrón que llamamos depresión). Por este motivo, la terapia cognitiva basada en mindfulness es la más completa que existe en la actualidad para tratar la depresión.

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