Por las noches intento hacer mi rutina de skin care: me pongo música relajante, me recojo el pelo con una diadema suave, me lavo la cara con jabón y una esponja, me seco suavemente con toquecitos y me echo mi crema facial. La verdad que me ayuda para irme a dormir mucho más relajada y calmada, tanto mental como físicamente. 

Esto está muy bien, y es un momento de autocuidado, de relajación, de conectar con mi cuerpo. 

Sin embargo, vamos a imaginarnos que, durante ese proceso, me estuviese diciendo a mí misma “menuda pérdida de tiempo; esto es lo único que sabes hacer, después de este día no te mereces este momento…”

Sería una pena, ¿verdad?

¿Y… si estos pensamientos los tengo en otros momentos de mi día?

El autocuidado cognitivo

Esta es la parte del diálogo interno, es decir, el autocuidado cognitivo. La forma en la que te hablas a ti mismo: cuando estás trabajando, cuando algo te sale mal, cuando te has olvidado de algo importante… ¿qué te dices en estos momentos?

Trabajar la forma en la que te hablas, la forma en la que te miras también es autocuidado. Cuidar tus pensamientos. Cuidar tus palabras. Hablarte con respeto y cariño. Cuidarte a ti.

Por ello, si estás en un momento de tu vida en el que intentas tener momentos de autocuidado, te invito a que también revises la forma en la que te hablas. Si te das cuenta de que quizás no lo haces de la mejor forma, te animo a que también inviertas tiempo en cambiar tu diálogo interior. 

Cómo me trato: las diferentes formas de autocuidado

Como vemos, tenemos diferentes formas de autocuidado: 

  • El diálogo interior (autocuidado cognitivo)
  • El atender tus propias necesidades (autocuidado físico, autocuidado emocional)
  • El realizar actividades que te produzcan sensaciones agradables 
  • El no hacer cosas que te perjudiquen 
  • El cuidar las emociones y sensaciones corporales (autocuidado somático)

Es importante que trabajemos la forma en la que nos cuidamos a nosotros mismos. 

Siempre es un buen momento para empezar, con cosas pequeñitas que tendrán un gran impacto en nuestra salud y bienestar. 

El cambio puede ser complicado a veces, porque hemos aprendido a hacerlo de una manera, y por ello, tenemos que cambiar el piloto automático al manual, responsabilizándonos. Y eso requiere un esfuerzo. Pero practicando, el cambio será posible, y muy gratificante.

Sandra Caseiro López

Psicóloga colaboradora del Gabinete Psicología y +

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