Me encuentro desanimada, un poco triste… Sin energía. Podría decir que estoy de bajón, o quizás deprimida, ya que llevo un tiempo así… No me apetece hacer cosas que antes me gustaban, no disfruto tanto con la gente. Me encuentro muy cansada… y no sé muy bien por qué…

A veces, las personas pasamos por épocas donde nos sentimos tristes sin saber muy bien la causa. Puede que nos sintamos apáticas, es decir, sin ganas de hacer cosas que antes nos gustaban. También puede que experimentemos anhedonia, lo que significa que dejamos de sentir placer con actividades que antes nos gustaban.

Cuando pasamos por una época así, es muy común que nos sintamos cansadas, con poca energía, que durmamos mal… y todo esto influye en que vayamos abandonando actividades: “Estoy sin energía y dejo de ir los jueves a baile porque no me apetece”; o bien “dejo de salir a caminar con mi pareja porque no tengo fuerzas para ir y prefiero quedarme en casa”. “Ya no voy a mis clases de pintura porque me supone un esfuerzo”. “Además, como me cuesta concentrarme, tengo más trabajo en casa y necesito el tiempo para sacarlo adelante…”

¿Qué ocurre cuando pasa esto?

Vamos a pensar en un botecito.

Al inicio de cada día tenemos un nivel de energía y de estado de ánimo dentro de ese botecito. “Voy al trabajo y estoy con mis compañeros a la hora del café”, y el frasco de energía se llena un poquito. “A la tarde voy a baile, una actividad que me gusta”, y ese bote se va llenando un poco más, con lo que acabo el día con un mayor nivel de bienestar.

Cuando estoy muy desanimada, puede que no tenga ganas de ir a mis actividades. No me apetece, me canso mucho…

¿Qué es lo que pasa? Que no le ofrezco a mi botecito de energía la posibilidad de llenarse.

No hago cosas que me gustan porque no tengo energía. Al no hacer esas cosas que me hacen sentir tan bien, mi botecito de energía no se llena. Cada vez estará más vacío y cada vez me costará más hacer cosas, y a la vez, yo estaré más triste.

Mi estado de ánimo será cada vez más bajo.

Las personas necesitamos hacer cosas para sentirnos bien.

Es importante que hagamos esas actividades que sabemos que nos ayudan, aunque no tengamos ganas. No tener ganas me lleva a la desmotivación, y esto nunca nos animará a hacer cosas. La desmotivación es un síntoma de la depresión, del estado de ánimo bajo. Para que este síntoma se vaya aligerando, tengo que activarme. Al hacer diferentes actividades, poco a poco, iremos teniendo más ganas y más energía. Iremos llenando nuestro botecito. Aunque no sea de la misma manera que antes, será de ayuda. Nuestro estado de ánimo irá aumentando.

Generalmente, esto no es la “solución”, por sí misma, para el estado de ánimo bajo. Te invito a que, si percibes que estás en una época triste y complicada a nivel emocional, pidas ayuda, ya que es importante conocer la causa de lo que está ocurriendo, y poder trabajar su raíz. 

Este pequeño-gran esfuerzo va a tener sus resultados. Te ayudará a sentirte mejor, quizás no el primer día, pero sí a medida que lo vayas poniendo en marcha. Tu frasco de energía te lo agradecerá.

Sandra Caseiro López – Psicóloga colaboradora Gabinete Psicología y +

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